Circuitos de Alta Intensidad y Riesgo Cardiovascular

Según la literatura científica, la combinación de entrenamiento en circuito de fuerza y resistencia, aún con no todos los investigadores de acuerdo, podría ser el mejor método para reducir factores de riesgo cardiovascular.

La discusión vendría a la hora de diseñar la intensidad a la que esos circuitos deben realizarse, donde no existe un acuerdo unánime. 

Las recomendaciones de las organizaciones públicas de la salud están orientadas hacia el ejercicio aeróbico de intensidad moderada, aumentando la salud cardiovascular y disminuyendo el riesgo de padecer enfermedad coronaria. En otro sentido, recientes estudios sugieren que cuando el ejercicio es de mayor intensidad, mejor es el estado de salud en general, por lo que disminuye el riesgo de padecer dichas enfermedades.

Para profundizar en el tema, hemos tomado un reciente artículo basado en los efectos de diferentes tipos de entrenamientos en circuito de moderada y alta intensidad relacionados con los factores de riesgo cardiovascular en sujetos de mediana edad con sobrepeso.

El estudio, realizado por Paoli et al. (2013) consistió en tres sesiones de 50’ semanales durante 12 semanas, dividiendo los sujetos (n=58) en tres grupos de entrenamiento: circuito de alta intensidad (HICT), circuito de moderada intensidad (LICT) y entrenamiento de resistencia cardiovascular tradicional (ET).

Los resultados más destacables fueron la mejora del perfil lipídico de la sangre (colesterol total, HDL y LDL) en los sujetos entrenados en HICT comparados con el resto. Sin embargo, diferentes tipos de circuitos muestran resultados distintos en la presión sanguínea. Con el circuito de LICT mejoró la presión sistólica, mientras que con el de HICT mejoró la diastólica.
Además de esto, en ambos tipos de circuitos mejoró la composición corporal.

En nuestra opinión, dentro de este tipo de trabajos de LICT y HICT podemos adivinar un determinado tipo de actividades físicas que se desarrollan habitualmente en los centros de entrenamiento bajo nombres más o menos comerciales del tipo ciclo indoor, crossfit, clases colectivas relacionadas con artes marciales o deportes de combate, clases y/o circuitos de alta intensidad o el propio trabajo en salas polivalentes con distintas orientaciones que plantean directa o indirectamente mantener una adecuada composición corporal.

En este sentido recomendamos no obviar, antes de seguir en este camino, los componentes de la mecánica del ejercicio, el proceso de enseñanza-aprendizaje de la técnica, y la fatiga durante su ejecución en el transcurso de las sesiones.

Desde otro punto de vista, deberíamos plantearnos, no obstante, si los resultados obtenidos son exclusivamente a corto plazo, y un exceso de adaptaciones periféricas sin una adaptación central pueda ser un factor limitante de futuro, para otro tipo de trabajos.

Lo que queremos recomendar es que los resultados de este estudio se tomen estrictamente en estas condiciones, y que, por tendencias o modas, estas ideas no deberían extrapolarse a otros grupos de edad o niveles de entrenamiento (atletas de rendimiento, y léase igualmente deportistas de categoría master) apoyándose en estos resultados. Para ello deberían buscarse argumentos en otros estudios similares.

Paoli et al.: Effects of high-intensity circuit training, low-intensity circuit training and endurance training on blood pressure and lipoproteins in middle-aged overweight men. Lipids in Health and Disease 2013 12:131.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *