Asimetrías y natación (II)

Continuamos con la serie de artículos sobre asimetrías y natación. Los autores en este artículo (Sanders et al., 2012), proponen una serie de factores asociados a los test de asimetría en nadadores:

1.- Índices de asimetría: Apoyándose en Carpes et al. (2010), proponen una fórmula simple para obtener un índice de simetría que muestra la diferencia entre el lado derecho y el izquierdo sobre un porcentaje. Este índice fue desarrollado en ciclismo y carrera con todas las limitaciones que esto podría suponer para nuestro deporte, sobre el que debería ser validado. No hemos encontrado ninguna referencia de este autor a otro deporte y desconocemos los test utilizados. Por otro lado, debemos considerar un porcentaje fisiológico a partir del cual se podría considerar patológica la asimetría. Existen, no obstante, algunas baterías basadas en cadenas musculares que intentan valorar la inhibición de unos grupos musculares respecto a otros, que intentan realizar/compensar la función solicitada dentro de esa misma cadena muscular para todos los grupos musculares que podrían ser compatibles con las propuestas de este autor, en caso de no tener acceso a ese índice.

2.- Asimetrías antropométricas. El autor hace referencia al protocolo estandarizado por la ISAK (International Society for the advancement of Kinanthrophometry), al que hay que hacer una adaptación para medir ambos hemisferios, así como otros medios basados en los avances tecnológicos. Entendemos algunas de estas valoraciones afectarían un poco menos en el agua, por razones evidentes de apoyos y que deben ser realizadas por especialistas.

3.- Lesiones de hombros pueden producir asimetrías. Numerosos test son descritos con citas de diferentes autores, que pasan por valorar el equilibrio de rotadores internos/externos, estabilidad de la escápula, dolor puntos gatillo, pinzamientos subacromial, laxitud de hombro, estado corredera bicipital… todo ello puede modificar la técnica y afectar negativamente al rendimiento.

4.- La fuerza y potencia del hombro y/o concretamente sus déficit de fuerza pueden provocar asimetrías. Para ello se propone la valoración de fuerza, potencia y torque en  seco con diferentes tipos de dinamómetros que puedan medir la potencia intraciclo y descubrir posibles descompensaciones entre los brazos. Asimismo este tipo de valoraciones también se pueden realizar en agua en nado semiatado, intentando que las variaciones técnicas afecten lo menos posible a la aplicación de fuerza en gesto técnico (en apnea o con nado con snorkel). Entendemos el hecho de que haya fuerza en extremidades no significa necesariamente que se esté aplicado correctamente.

5.- Postura. Realizando valoraciones de la posición del cuerpo en seco en curvas fisiológicas que puedan ser consideradas patológicas. Dentro de las propuestas aparecen algunas que miden la flexibilidad adaptada a la técnica de los estilos en seco, que incluyen la movilidad de los hombros.  No podemos obviar las descompensaciones musculares que pueden ser producidas por los estilos de competición, que esas posiciones son llevadas al medio terrestre y que en su momento puedan ser un factor limitante del rendimiento por modificaciones técnicas o por lesiones.

6.-  Posturas de nado y cinemática. Los autores valoran las posturas adoptadas durante el nado y los movimientos realizados sin consideración de las fuerzas aplicadas. Para ello proponen valoraciones en 2D y 3D.

En las primeras hacen un análisis del índice de coordinación (IdC), donde se mide la relativa duración de las fases propulsivas y no propulsivas de cada uno de los brazos comparados entre sí, esperando establecer diferencias  en las asimetrías del movimiento. Desde nuestro punto de vista habría que matizar y analizar los errores conceptuales, las adaptaciones a las velocidades propuestas (ellos lo hacen sobre la velocidad crítica, donde se recortarían las fases no propulsivas del movimiento y disminuiría la asimetría). Esto implicaría que deberíamos analizar los volúmenes de nado a velocidades lentas donde las adaptaciones para disminuir la velocidad podrían potenciar errores, sobre todo en los momentos dedicados a la respiración.

En las segundas, (en 3D), se utilizan el sistema de grabación para observar las asimetrías durante el nado (con y sin respiración), e incluso mediciones indirectas de torques y fuerzas netas. En nuestra opinión se deben diferenciar bien las adaptaciones y errores técnicos combinando este tipo de mediciones con otras propuestas por otros autores de este mismo artículo.

7.- Fuerza. Apoyándose en las fluctuaciones intraciclo, según los autores, se puede valorar la fuerza aplicada, lo que nos aportaría información sobre asimetrías y posibles desequilibrios musculares, tanto en seco como nadando.

Estas valoraciones se pueden realizar de forma directa en natación simulada,  utilizando un ergómetro de natación y la fuerza aplicada en palas; nadando semi-atado, conectados a dinamómetros; con sistemas específicos creados con el fin de valorar estas fuerzas (MAD); realizando comparaciones entre nado libre y con arrastre de un objeto (Kolmogorov y Duplischeva, 1992); e incluso valorando al fuerza que se aplica a transductores dispuestos en manoplas.

Asimismo, de forma indirecta, por la activación muscular durante el nado (EMG).

En este sentido, nos parece de interés, en un segundo paso,  buscar las causas que puedan estar produciendo estas asimetrías y desequilibrios musculares, y no quedarnos solamente en la valoración.

En nuestra opinión, puede haber valoraciones desde muy sencillas hasta muy sofisticadas, que necesiten personal especializado en su valoración o donde los propios entrenadores en el día a día sean capaces de valorar este tipo de asimetrías en el mismo momento que empiezan a producirse y ser capaces de valorar la necesidad de un apoyo especializado.

Existe una amplia franja, a nuestro modesto entender, donde diferentes especialistas tienen un campo de acción para interactuar entre ellos. No debemos fijar líneas concretas  sin espacios de discusión y acuerdo. Este es el fin real de los equipos multidisciplinares y no el yuxtaponer los trabajos de diferentes colectivos. Los técnicos en el día a día deben atender, valorar, medir y decidir la línea de trabajo a seguir para intentar minimizar las asimetrías y desequilibrios musculares y usar a los especialistas en la medida de las necesidades y posibilidades.

Sanders RH, Thow J, Fairweather M., Alcock  A, Riach I, Mather F. How can asymmetries in swimming be identified and measured? Journal of Swimming Research 2012; 19

 Después de toda esta explicación de las valoraciones, pensamos que si no vamos a  las causas, no conseguiremos ninguna mejora. Ese será el motivo del siguiente artículo.

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