Dopaje en Triatletas Recreacionales

Queremos hacernos eco de un artículo publicado en Noviembre de 2013 y que ha tenido repercusión en diferentes medios especializados, así como en la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD).

El artículo en cuestión (Dietz et al., 2013), tuvo como objetivo  estudiar la incidencia del uso de sustancias (prohibidas y no prohibidas), para la mejora del rendimiento físico y cognitivo mediante la distribución de un cuestionario anónimo a los participantes (no profesionales) en tres pruebas de triatlón en Alemania, triatlón de larga distancia de Frankfurt (Cto. de Europa) y Regensburg y de media distancia en Wiesbaden (Cto. de Europa 70.3).

De los 2997 cuestionarios distribuidos, se recogieron 2987. La mayoría de los participantes fueron hombres, con una edad media de 39,5 años. El 14,1% declaró el uso en los últimos 12 meses de sustancias no prohibidas para la mejora del rendimiento físico y el 5,8% para la mejora del rendimiento cognitivo, el 3,9% declaró el uso de ambos. Con respecto al uso de sustancias prohibidas, el 13% declaró la utilización en los últimos doce meses de sustancias dopantes para la mejora del rendimiento físico y el 15,1% para la mejora del rendimiento cognitivo.

La incidencia del dopaje físico fue significativamente mayor entre los deportistas que también utilizaban sustancias no prohibidas para la mejora del rendimiento físico y entre los participantes en la prueba de Frankfurt. Esto último puede ser debido a que la prueba de Frankfurt es de mayor prestigio que las otras dos y en ella se pueden obtener más puntos para la clasificación para participar en los campeonatos mundiales.

En el caso del dopaje cognitivo, su incidencia fue significativamente más alta en los deportistas que también utilizaban sustancias no prohibidas para la mejora tanto del rendimiento físico como del cognitivo.

Partiendo de esta información, queremos expresar nuestra opinión ante el cariz que está tomando el deporte amateur ante los últimos booms de modalidades antes menos practicadas y ahora competidas con un carácter casi profesional.

El impresionante aumento de modalidades como triatlón, trails, running, etc… ha convertido el panorama deportivo en nuestro país en un continuo “circuito” de pruebas cada fin de semana, cada cual más dura y exigente. Esto, sumado al carácter propio del ser humano de querer superarse cada vez más, ha traído consigo la “profesionalización” del deporte amateur (ver nuestro artículo de entrenamiento para atletas master) hasta extremos, en algunos casos como se ve reflejado en el estudio, de doparse para mejorar su propio rendimiento.

Han sido muchos los casos en el deporte profesional  nacional e internacional que hemos conocido a lo largo de las últimas décadas. Muchos de ellos están recogidos en este artículo del magazine Jotdown, de donde sacamos la frase de Jesús Muñoz Guerra, experto de la AEPSAD: “El problema, de todos modos, no está en el deporte profesional, que tiene buenos médicos y buenos controles. El problema de verdad es el mundo de las competiciones amateur, el que está debajo de la pirámide, que apenas podemos controlar. Se dice que hay verdaderas animaladas, que la gente toma unas cosas sin control en pruebas Master de ciclismo, por ejemplo, que son un verdadero riesgo para la salud y que muchas veces ni nosotros sabemos qué son ni dónde las han encontrado. La hormona del crecimiento y sus derivados, por ejemplo, tienen un amplio mercado clandestino”.

Con todo esto, nos estamos olvidando de la máxima “deporte=salud” que debería ser el entorno deportivo amateur. Competir contra otros o contra uno mismo puede ser un buen camino para mejorar la calidad de vida, pero con estas sustancias se produce el efecto totalmente contrario. No estamos recordando valores básicos de la sociedad y, por ende, del deporte, pudiendo ocasionar consecuencias nefastas.

Y sobre todo, nos estamos olvidando de disfrutar.

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